Profesor Alejandro López: “Hoy en día el ingeniero hidráulico no solo tiene que ver con agua”

Profesor Alejandro López

Un breve repaso a la extensa trayectoria del ganador del premio Francisco Javier Domínguez 2019.

Con 60 años de trayectoria, el profesor e ingeniero hidráulico Raúl Alejandro López Alvarado, Alejandro, para los amigos, fue el ganador del Premio Francisco Javier Domínguez 2019, el cual se le entregó en el XXIV Congreso Chileno de Ingeniería Hidráulica, realizado en noviembre de 2020. El mérito se encontraba tanto en la cantidad de años, como en lo prolífica de su carrera, que comenzó en la Universidad de Chile, donde se tituló primero de constructor civil y luego de ingeniero civil hidráulico. Como buen “ratón de biblioteca”, como se define, en 1976 viajó a Japón para continuar con estudios de posgrado en Ingeniería de Ríos y Transporte de Sedimentos en la Universidad de Kyoto.

Dirigió al menos 50 memorias de título, cuyos principales resultados han sido presentados en congresos de la Sociedad Chilena de Ingeniería Hidráulica (Sochid) y en congresos latinoamericanos de hidráulica. Además, es miembro fundador de Sochid y ha sido partícipe de los congresos. Es miembro de la Asociación Internacional de Ingeniería Hidroambiental y de Investigación IAHR, miembro honorario de la Academia Mexicana de Ciencias y miembro honorario de la División Regional Latinoamericana de la IAHR.

Considerando la amistad que tuvo con el profesor Francisco Javier Domínguez Solar, ¿qué significa para usted recibir este premio?

Don Pancho, como cariñosamente le decíamos sus alumnos, fue mi profesor en las materias de hidráulica y yo fui ayudante de él en el laboratorio. A pesar de la diferencia de edad, ya que teníamos como 50 años de diferencia, se fue generando una amistad, una relación muy cercana. don Pancho me marcó en el sentido de que definió mi futuro como profesional. Yo entré a trabajar al Laboratorio de Hidráulica, habiendo terminado mi primera carrera de constructor civil, me entusiasmé por la investigación y dado ese interés seguí los estudios de ingeniería. Posteriormente tuve la oportunidad de dejar el Laboratorio de Hidráulica, se me había ofrecido un cargo, yo era bastante joven en ese tiempo, pero era un cargo técnico, pero de cierta confianza política y don Pancho fue una de las dos personas que me dijo que mi carrera iba por otro lado.

Recibir este premio, sintetiza por un lado el recuerdo de un maestro, y por otro lado también he seguido más o menos la misma senda y es por eso que me sentí muy halagado, muy satisfecho cuando se me otorgó este premio y muy agradecido de haber tenido un arquetipo como lo fue don Pancho.

A lo largo de su carrera, don Alejandro ha estado ligado a la docencia y la academia. En 1961 ingresó al Laboratorio Hidráulico de la Universidad de Chile, donde fue jefe del Centro de Recursos Hidráulicos, jefe docente de la mención Hidráulica de la carrera de Ingeniería Civil, director del Departamento de Ingeniería Civil, miembro del Consejo de la facultad, creador y primer subdirector de la Subdirección de Asuntos Estudiantiles de la Escuela de Ingeniería y Ciencias.  “Tengo la convicción de que en la carrera que hubiera estudiado, hubiera terminado en lo mismo, yo creo que siempre fui un ratón de biblioteca, estudiando más allá así que yo creo que hubiese terminado siempre en lo mismo”, sentencia.

Luego de 35 años ligado a la docencia y otras actividades en la Universidad de Chile, desde 1997 a 2007, el profesor López se convirtió en director del Instituto Nacional de Hidráulica (INH), donde participó en la creación de la Red de Laboratorios Iberoamericanos de Hidráulica, en conjunto con el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex), de España y en los orígenes del Seminario Internacional de Puertos y Operación Portuaria (SIOP).

Algunos de sus objetivos como director del INH fueron que los funcionarios participaran en congresos, poner una meta de publicación de los resultados de los estudios, enviar gente a estudios de posgrados, para lo cual utilizaron el convenio con el Cedex, con estos fines.

La mirada de don Alejandro sobre el Instituto Nacional de Hidráulica hoy en día, es que a través de lo que está haciendo Scarlett Vásquez y lo que hizo Karla González, se está avanzando hacia lo que había pensado Francisco Javier Domínguez y él mismo: “Convertirlo en un centro de investigación aplicada de primer orden. Estoy muy contento con el rumbo que ha tomado el Instituto bajo la dirección de Karla y ahora de Scarlett”, afirma sonriente.

En 1998, fue nominado por la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) para representar a Chile en la reunión de la APEC en Tailandia, donde se abordó el problema del agua en el mundo. En 2008, se incorporó como académico a la carrera de Ingeniería Civil, en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, donde fue director de la carrera y continúa ejerciendo la docencia hasta hoy. También fue profesor de la Pontificia Universidad Católica y de la Universidad de Concepción, en la Universidad de Santiago de Chile y en la Universidad Andrés Bello.

Desde su memoria de título, su línea de investigación ha estado ligada al transporte de sedimentos, abordando el inicio del transporte, los cambios hidrológicos y antrópicos de las cuencas, además de sedimentación, socavación local, principalmente en las cuencas chilenas.

El profesor explica: “El tema de mi memoria me lo propuso el ingeniero Sergio Montes, mi profesor guía y era un tema que en ese momento, en Chile, en forma sistemática y autónoma, prácticamente no se había hecho nada. Versó sobre la iniciación del arrastre de sedimentos y que era un tema que se había estudiado, a fines del siglo XIX, pero de forma muy empírica, entonces, el empezar a hacer ese estudio, que yo te diría que fueron estudios pioneros en este ámbito, me motivó muchísimo y estudiando, estudiando y leyendo, después viene mi tesis de ingeniero, que fue una profundización del tema anterior, versó sobre lo mismo, pero con algunas teorías ya un poco más modernas”.

La semejanza existente entre las características de los ríos de nuestro país y los de Japón, lo llevaron a obtener una beca para estudiar en Japón, en 1974, al Laboratorio de Hidráulica del Ministerio de Obras Públicas. El profesor explica: “Estando allá en la Universidad de Kyoto, allá el profesor Nakagawa, que aún vive y con quien hablé recién hace unos días atrás para el año nuevo por teléfono, me incorporó a un programa de doctorado”.

“Yo me vine a escribir la tesis en Chile, al final nunca la escribí, porque cuando llegué acá, tuve que hacerme cargo del laboratorio. Pero bueno, los estudios quedaron dentro del disco duro (apunta a su cabeza) y eso me abrió muchas puertas y también permitió que en el laboratorio se formara un grupo con la llegada del profesor Luis Ayala, que se había ido a un doctorado en Estados Unidos en estas mismas materias y logramos con Lucho  formar un grupo bien cohesionado” y agrega que hoy en día dentro del Laboratorio de la Chile, también están los profesores Aldo Tamburrino y Yarko Niño, quienes tienen reconocimiento internacional, grupo que se ha dedicado a los problemas de arrastre de sedimento.

¿Por qué le llaman la atención esos temas en particular?

Era un tema fundamental para todos los problemas hidráulicos que se pueden enfrentar, como estimar la vida útil de obras como embalses, estimar realmente cuál es la profundidad en la que tienes que fundar un puente. Si bien es cierto que hemos hecho mucha experimentación, hemos adecuado las fórmulas teóricas o empíricas de diseño de este tipo de fenómeno, pero no hemos tenido la oportunidad de contrastarlo con la realidad. Eso es un tema en el que estamos al debe, hacer mediciones, mediciones, mediciones. No está todo terminado, queda mucho por hacer.

Cuando yo comencé con esto miraba con los ojos, así no más, cómo se movían las partículas, pero hoy en día, el profesor Tamburrino y el profesor Niño utilizan aparatos sumamente sofisticados. La idea es llegar a que tú digas, con seguridad: este embalse, dadas las características de este río, se va a colmatar en tantos años, o la profundidad de fundación de esta pila de puente hágala no a 8 metros, sino que hágala a 5 metros, pero ya con mediciones mucho más claras y precisas y todo lo que eso conlleva en el manejo de una cuenca, porque mal que mal, el problema de que los ríos arrastren sedimento, viene de todo un proceso de cómo se están manejando las cuencas. Lo que haces tú en la cuenca puede mitigar o agravar esta situación.

¿Qué mensaje o qué consejo daría a las personas que entran al mundo de la ingeniería hidráulica?

Nosotros trabajamos con algo vivo, que es el agua y lo que está dentro del agua. Entonces es un mundo muy desafiante. El agua fluye, pero hoy en día el ingeniero hidráulico no solo tiene que ver con agua. El aluvión no es agua, los relaves no son solo agua y se mueven por las leyes que rigen la mecánica de fluidos y la hidráulica, el aire, etcétera. Por eso, les diría que es un desafío ya que la ingeniería hidráulica, ha llegado a ser hoy la ingeniería que tiene que ver con los fluidos, y es por lo tanto, mucho más amplia que la hidráulica tradicional. Entonces, así los motivaría.

 Hay una cosa que yo le digo a los estudiantes cuando empiezo mi clase de mecánica de fluidos, que es que la disciplina que nació con el mundo y nació con la Creación, es la hidráulica, porque el primer capítulo del Génesis dice: “el espíritu de Dios flotaba entre las aguas”.

¿Cómo ve el panorama de la Ingeniería Hidráulica hoy en Chile?

Muy auspicioso. Tenemos, laboratorios de hidráulica e investigadores experimentando en distintas universidades del país. Si tú miras la Red Nacional de Laboratorios, son por lo menos seis o siete universidades que cuentan con un laboratorio de hidráulica, donde se desarrolla investigación, porque hay algunos que desarrollan más bien actividades docentes, que son valiosas también, porque es mucho más fácil para que el estudiante capte los principios básicos y fundamentales de esta disciplina, ver los fenómenos in situ, en el laboratorio. Pero si a la docencia le agregamos la parte investigativa, ya estamos dando un paso enorme. De hecho, que el Instituto Nacional de Hidráulica esté dedicado a realizar investigación aplicada proactiva con la incorporación de ingenieros con posgrado, con formación específica, yo lo veo muy auspicioso y sobre todo hoy en día cuentan las universidades con instrumentación acorde con los tiempos, instrumentación que yo cuando fui a Japón la vi allá, nunca la había visto acá y hoy es prácticamente lo mismo. El intercambio que hay, la posibilidad que hay de intercambiar. La misma facilidad que tenemos, como estamos hablando nosotros ahora (videollamada), tú puedes tener contacto con investigadores que has conocido afuera. En ese sentido, creo que ha habido un muy claro y preciso avance y seguimos en una línea de formación que encuentro exitosa.

¿Qué planes tiene en el futuro?

Yo tengo 82 años. Yo creo que soy uno de los tres profesores de mayor edad de la Católica de Valparaíso. Ya llevo un par de años pensando que es el último. El año pasado, con la famosa pandemia, tuve que aprender a utilizar estos métodos, esta cámara. Me ayudaron mucho los académicos jóvenes de la universidad y mis ayudantes del curso. Yo les agradezco mucho. Después me mandaron una tabla para que yo escriba como en la pizarra. Estoy bien entusiasmado con eso. Sigo con los memoristas. Yo creo que mientras pueda tener la capacidad de darme cuenta de que estoy diciendo cosas cuerdas, yo creo que voy a seguir en este esquema. Lo que yo veo difícil es que vuelva a hacer clases presenciales, porque este semestre las clases tendrán que ser así también. No sé cómo voy a ir reaccionando para adelante.

Don Pancho hizo clases hasta los 93, 94 años más o menos, y un día terminó su clase y fue a mi oficina y me dijo “Alejandro no hago más clases”, “por qué don Pancho”, “mira Alejandro, acabo de ver el libro de hidráulica”, que él escribió y dije “¿yo escribí esto?” Si me estoy preguntando eso, no quiero hacer el loco así que me voy”. Se fue y no hizo más clases. Yo quiero tener la lucidez que tuvo don Francisco para darse cuenta de eso. Hasta este momento parece que está, porque tengo alumnos que me insisten, me invitan y me convencen de que siga y la verdad es que sí, ahora a esta altura del partido, y con mucha tranquilidad lo digo, uno no puede planificar a diez años, te fijas, hay que planificar a periodos más cortos.

 

 

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